TEXTO DE ARTISTA
La inequívoca violencia en el centro de mi obra es un vehículo que me permite abordar tanto las guerras sociales como las batallas libradas a puerta cerrada. Navegando este amplio espectro de las dinámicas de poder, intento adentrarme en el torbellino de la condición humana.
Exploro la constante negociación entre nuestras heridas más primarias y nosotros. Mis obras parecen nacer del choque que ocurre cuando esa negociación fracasa. Esa lucha adquiere un tono obsesivo de pesadilla que sugiere un estado de peligro perpetuo.
Algunas de las criaturas que pueblan mi trabajo están fundidas en una unión forzada, y sin embargo son incapaces de encontrarse. O solas y aisladas, flotan en un espacio en blanco estéril y ajeno. Parecen suspendidas en un purgatorio emocional desde el que anhelan algo que no llega o añoran algo hace tiempo perdido. Su incompletud acentúa un estado extremo de ineptitud y profundo desacuerdo.

